lunes, 6 de abril de 2015

Combate naval de Más a Tierra (1915)

Hundimiento del crucero alemán SMS Dresden

Primera Guerra Mundial / 1915 / Isla Más a Tierra (actualmente Robinson Crusoe - Chile)

Luego de unirse a la Escuadra del Este Asiático del vicealmirante Graf von Spee en la isla de Pascua, el SMS Dresden combatió en la Batalla de Coronel, en la que fue hundido el escuadrón británico del contralmirante Cradock, y poco tiempo después pudo escapar de la destrucción de su escuadra en la Batalla de las Malvinas. El Dresden permaneció oculto durante tres meses en los fiordos de la Patagonia chilena y salió al Pacífico en busca de carbón, recalando en la isla Más a Tierra. El 14 de marzo de 1915, fue cercado por los cruceros británicos HMS Glasgow y HMS Kent y el mercante artillado HMS Orama. Después de un breve combate, el Dresden fue autohundido por su tripulación.

Reconocimiento y análisis del material de la artillería naval británica que permanece en la Isla Robinson Crusoe


Dada su exhaustiva investigación sobre la saga del vicealmirante Graf von Spee y su escuadra de cruceros, plasmada en dos libros publicados en Chile, el Director de Campos de Honor fue invitado por el Centro Interdisciplinario de Estudios Oceánicos, dependiente de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso, a participar en el seminario En la Ruta del Dresden, a realizarse a bordo del buque AP-41 Aquiles de la Armada de Chile, durante el viaje a la isla Robinson Crusoe donde se conmemoraría el centenario del hundimiento del crucero liviano alemán (14.03.1915).


Homenaje a los caídos del SMS Dresden
en el centenario del hundimiento del crucero alemán

Una vez en el poblado de San Juan Bautista de Robinson Crusoe y luego de realizar en el cementerio local el homenaje a los tripulantes del Dresden caídos en combate, se procedió a visitar uno de los sitios en donde aún se encuentran incrustados los proyectiles (granadas) disparados por los cruceros británicos. Evidentemente, estos "tiros largos" no dieron en su objetivo y penetraron más de medio metro en un sector de terreno blando de la ladera contigua a la costa, entre el poblado y la Punta San Carlos.
Hechas las observaciones y mediciones pertinentes, junto con el historiador naval chileno Fernando Wilson se pudo comprobar que las granadas de 6 pulgadas (15,25 cm), que aún permanecen activas o "vivas", provinieron de la artillería principal del HMS Kent, dados la posición y el ángulo de tiro de dicho crucero durante la acción.


En el sector opuesto de la Bahía Cumberland también cayeron proyectiles del mismo calibre disparados por los cañones de 6 pulgadas del HMS Glasgow. Como testimonio fehaciente de ello, se tomó contacto directo con una granada hallada luego de realizar movimientos de tierra con una retroexcavadora en una de las construcciones costeras severamente afectadas por el maremoto del 27 de febrero de 2010, secuela del terremoto de 8,8 grados Richter en el sur de Chile.
El mencionado proyectil se encontraba adornando, a modo de "trofeo", un sector del jardín de una posada. Ante la enorme sorpresa del Director de Campos de Honor y del historiador Fernando Wilson, se pudo observar la falta de la espoleta (probablemente removida o desparecida por la corrosión) y la existencia de ácido pícrico o Lyddite (lidita), con su brillante y característica coloración amarilla, en la cavidad de la misma.
Rápidamente, se procedió a informar a los propietarios del lugar acerca de los riesgos eventuales de manipular inadecuadamente o conservar un proyectil activo de esas características en una zona habitada. Por ello, se dio parte a las autoridades de la isla para que tomaran en cuenta la posibilidad de que artificieros de la Armada de Chile desactivaran la granada, sin destruirla, ya que se trata de material patrimonial.


Diagrama de granadas de 6 pulgadas de Lyddite utilizadas por
la Royal Navy durante la Primera Guerra Mundial 

Cabe acotar que además de los proyectiles incrustados en la laderas adyacentes al poblado, inmediatamente después de culminado el combate se hallaron dos granadas sin explotar sobre terreno blando. Por otro lado, el Gobernador Marítimo recibió varios reclamos de los isleños a causa de los daños provocados por los británicos, entre ellos, la rotura de un depósito de langostas y la huida de una vaca al caer un proyectil en su corral. El gobernador presentó las quejas por escrito ante el comandante del Glasgow quien, luego de exponer sus razones, pidió las disculpas del caso y ofreció indemnizar a los afectados inmediatamente. Poco después, el contador del crucero inglés entregó pequeñas sumas en libras de oro contra los correspondientes recibos.
Presumiblemente, un grupo de marinos ingleses se internó en la isla en busca de los "testimonios" de su presencia, llegando a pagar para recuperarlos.

Isleño posando junto al producto de la fragmentación de un proyectil

Granada de 6 pulgadas británica hallada en terreno blando

A modo de corolario de este análisis de material vinculado al combate naval de Más a Tierra, se pudo estudiar otro proyectil incrustado, pero del tipo esférico. Si bien no fue posible determinar si se trataba de una granada o bala rasa, quedó claro que debe haber provenido de algún buque que atacó la isla durante el siglo XVIII o XIX.



Finalmente, mientras las granadas británicas sigan intactas, el combate naval de Más a Tierra no habrá terminado...

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